En Francia, la epidural es el medio más habitual para aliviar, e incluso eliminar, los dolores de las contracciones y del paso del bebé durante el parto, al mismo tiempo que permite seguir móvil y despierta. Su uso se ha generalizado desde los años 90: hoy en día, el 82,6 % de las mujeres recurre a ella en Francia (según la Encuesta Nacional Perinatal de 2016).
Sin embargo, la aguja de la epidural puede dar miedo. La razón de esta incomodidad: su tamaño. ¡Te lo explicamos todo!
¿Cuál es el tamaño de la aguja de la epidural?
Empecemos de inmediato con la pregunta incómoda: esta famosa aguja de la epidural, ¿cuánto mide exactamente? La respuesta es… 80 mm (es decir, 8 centímetros)!
Dicho esto, en la mayoría de las mujeres, la aguja no se introduce por completo (¡a veces, ni siquiera hasta la mitad!). En realidad, si la aguja de la epidural es tan larga, es para asegurarse de poder alcanzar el espacio epidural sea cual sea la complexión de la paciente.
En cuanto al diámetro, la aguja mide 1,3 mm. En efecto, debe permitir introducir el catéter (un pequeño tubo de plástico que servirá para administrarte los anestésicos).
¿Cuáles son las etapas de la administración de una epidural?
Antes que nada, tanto si eliges recurrir a la epidural durante el parto como si no, debes saber que igualmente tendrás que acudir a la consulta obligatoria del 8.º mes con el anestesista, para contemplar todas las posibilidades. ¡Eso no te obliga en absoluto a decir que sí a la epidural! Pero sí es la ocasión para hacer todas tus preguntas.
Durante esta consulta, el anestesista te hará preguntas sobre tus antecedentes médicos, tus alergias y los tratamientos que estés siguiendo. También realizará una exploración clínica. En particular, si deseas una epidural, el anestesista examinará tu espalda (donde se colocará la epidural durante el parto).
Pero entonces, ¿cómo se coloca exactamente la aguja de la epidural el gran día?
- 1 – Se empieza por colocarte sentada en la cama: con la espalda descubierta, sentada con las piernas cruzadas o colgando, con gorro en la cabeza, y te pedirán que redondees la espalda, bajando la cabeza y los hombros como si llevaras algo muy pesado.
- 2 – El anestesista desinfecta la piel, coloca un campo estéril en tu espalda y toma referencias palpándote la espalda. A partir de ese momento, hay que procurar no tocar más esa zona, porque debe permanecer limpia.
- 3 – El anestesista realiza una anestesia local en la piel con una aguja pequeña, exactamente igual que en el dentista.
- 4 – Después de esperar a que la anestesia local haga efecto (entre 1 y 2 min), introduce la famosa aguja de la epidural hueca, en la que luego se deslizará el pequeño catéter (tubo) flexible de plástico que parece un fideo chino y por el que se inyectarán los analgésicos.
- 5 – Retira la aguja de la epidural dejando colocado el catéter de plástico.
- 6 – Fija el catéter con cinta adhesiva a lo largo de tu espalda… ¡y ya está terminado!

¿La aguja de la epidural duele?
Una vez más, todo es una cuestión de relatividad. Cada una tiene su propio umbral de tolerancia al dolor. El dolor que puede acompañar a la colocación de la aguja de la epidural también puede depender del momento en que te la pongan.
En primer lugar, hay que señalar que la anestesia local previa sirve precisamente para que la colocación de la aguja de la epidural no duela o, al menos, para reducir mucho la sensación. Es posible que notes una presión en la espalda que te resulte extraña o incómoda, pero que normalmente sigue siendo perfectamente tolerable.
También hay que tener en cuenta el contexto. Si te pusieran una epidural en frío, cuando hasta ese momento te encontrabas muy bien, entonces sí, correría el riesgo de ser un momento bastante desagradable. En cambio, cuando te la ponen mientras estás abrumada por el dolor y la intensidad de las contracciones, la experiencia puede vivirse como liberadora y no dolorosa en comparación.
Así que la respuesta es: ¡depende! ¿Quieres una pequeña confidencia de matrona? La mayoría de las mujeres dicen después que pensaban que la colocación de la epidural sería mucho peor.
¿Cuánto dura el efecto de una epidural?
Tranquila: la epidural durará el tiempo que haga falta.
El equipo médico tardará unos quince minutos en colocarla y sus efectos tardarán unos quince minutos más en notarse.
Una vez retirada la aguja de la epidural y colocado el catéter, se puede inyectar tanto anestésico como se quiera, ¡durante todo el tiempo que se quiera! No se trata de una inyección cuyo efecto disminuye con el tiempo, sino de un catéter que distribuye el producto a demanda (de forma continua o intermitente, según el equipo).
Después de suspender la epidural, sus efectos desaparecen progresivamente en las horas siguientes: a menudo, 2 horas después. Según la situación y la mujer, los efectos de la epidural pueden durar de 6 a 24 horas después del parto.
¿Existen posibles efectos secundarios con una epidural?
Vas a acabar sabiendo esta respuesta de memoria, pero una vez más, depende. Como toda intervención médica, puede haber ciertos efectos secundarios.
Recuerda, no obstante, que, como hemos visto más arriba, el 80 % de las mujeres en Francia recurre a la epidural: por tanto, es una técnica y un procedimiento muy consolidados que no se propondrían si existieran riesgos importantes para ti o para tu bebé.
Algunas mujeres presentan ciertos efectos secundarios: algunas sienten picazón, otras tiemblan, otras ven moscas volantes, tienen bajadas de tensión o náuseas…
Si después de una epidural notas síntomas que te molestan y/o te preocupan, habla con la matrona que te atiende; hará todo lo posible por aliviar esa o esas molestias.
En otras mujeres, por el contrario, no se observa ningún efecto secundario destacable. En ese caso, es difícil, incluso imposible, anticipar cuáles podrían ser los efectos secundarios en ti si es tu primer parto.
❗Existe un riesgo de complicación específico que conviene tener en mente: la creación de una brecha en la duramadre, la membrana que rodea, entre otras cosas, el cerebro y la médula espinal. La mujer siente entonces fuertes dolores de cabeza. Ten en cuenta, sin embargo, que en algunos casos el problema se trata fácilmente con un blood patch.
¿La epidural es obligatoria durante el parto?
¡En absoluto! La epidural no es obligatoria durante el parto. Lo único obligatorio es la consulta con el anestesista, ya que permite anticipar cualquier posible complicación que pudiera requerir anestesia.
No obstante, en algunas situaciones particulares, los y las profesionales de la salud pueden animarte a recurrir a ella (tanto por tu seguridad como por la del bebé). Por ejemplo, en caso de riesgo importante de cesárea o de maniobras: anomalías del ritmo cardíaco fetal, embarazo gemelar, presentación de nalgas… Aun así, puedes manifestar tu negativa rotunda.
Por el contrario, es posible que te nieguen la epidural aunque la quieras. Las contraindicaciones son raras, pero ni mucho menos inexistentes: ciertas infecciones, trastornos de la coagulación, toma de anticoagulantes, ciertas patologías cardíacas, ciertas patologías de la columna o de la médula espinal, algunos tatuajes, plaquetas bajas, una malformación de la espalda, una alergia, fiebre… Tranquila, más abajo en este artículo te proponemos algunas alternativas a la epidural.
¿La epidural tiene efectos sobre el bebé?
Una vez más, ten presente que los riesgos asociados a la colocación de una anestesia epidural son muy bajos. Si no fuera así, estaría reservada únicamente a los partos de alto riesgo. A día de hoy, no hemos identificado efectos negativos sobre el bebé.
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¿Qué alternativas existen para aliviar el dolor durante el parto?
Un parto puede desarrollarse perfectamente sin epidural, ya sea por motivos médicos o porque así lo desea la futura madre. Te hemos preparado una lista con algunas alternativas a la epidural:
- Tener una matrona a tu lado: estudios científicos serios demuestran que la presencia de una matrona a tu lado reduce el umbral del dolor. Por desgracia, hoy en día, en el hospital, una matrona atiende de media a tres mujeres de parto al mismo tiempo, además de las pacientes de urgencias. Por lo tanto, le resulta difícil quedarse a tu lado de forma continua.
- El apoyo de un ser querido: la futura persona co-progenitora puede ser de gran ayuda, especialmente si habéis asistido juntos a sesiones de preparación al nacimiento y a la parentalidad. La persona que te acompañe podrá apoyarte emocionalmente, darte masajes, ayudarte a cambiar de postura…
- El calor: actúa como relajante muscular y ayuda a atenuar la sensación dolorosa de las contracciones del útero. Puedes optar por un baño, una ducha si no tienes acceso a una bañera, o una bolsa de agua caliente aplicada en la parte baja de la espalda o del vientre.
- La respiración: el útero es un músculo, y para que funcione necesita oxígeno. El problema es que, cuando nos duele algo, tendemos a respirar deprisa y de manera entrecortada. Durante el parto, prioriza una respiración amplia y profunda y los sonidos graves (lo que relajará el periné y te ayudará a concentrarte en algo).
También puedes optar por una respiración en rectángulo o en triángulo. Esta técnica está lejos de funcionar para todo el mundo, pero no pierdes nada por probar. Pídele a tu pareja que trace un rectángulo o un triángulo con el dedo. Ejemplo con el triángulo: el dedo sube = inspiro, baja = exhalo, hace la línea de abajo = hago una pequeña pausa. ¿El objetivo? Ponerte en piloto automático, para desconectarte del dolor.
- Los apoyos y los masajes: algunos masajes y presiones precisas permiten reducir el dolor, especialmente cuando se presiona el sacro. Tu pareja puede prepararse previamente con una matrona autónoma.
- El gas de la risa: actúa casi de inmediato y su efecto dura todo el tiempo que lo respiras. Se supone que atenúa el dolor y, de hecho, se usa mucho en urgencias pediátricas. Puedes respirarlo durante todas las contracciones y tanto como quieras.
- Las posturas: no dudes en cambiar de postura con regularidad para encontrar la posición que mejor te convenga y que te ayude a disminuir el dolor. Única advertencia: asegúrate de que tu pelvis esté bien basculada, no arquees nunca la espalda. Tu espalda debe estar redondeada o plana, de manera que la pelvis quede alineada con la columna vertebral y así facilitar el descenso del bebé.
- Todo lo que pueda ayudarte: a todos estos consejos, no dudes en añadir algunos pequeños elementos personales que puedan ayudarte a desestresarte, como música, felicitarte al final de cada contracción, coger la mano de tu pareja…
La seguridad social cubre hasta 7 sesiones de preparación al nacimiento y a la parentalidad (PNP).
Ten en cuenta también que, en los casos de contraindicación para la epidural, también se puede proponer, según los protocolos y las prácticas del servicio, una perfusión de sufentanilo o un analgésico potente.
¿La aguja de la epidural puede utilizarse fuera del parto?
Sí, es posible utilizar la anestesia epidural para otras intervenciones distintas del parto. Por ejemplo, para una operación de las extremidades inferiores.
La idea no es hacer un “¿A favor o en contra de la epidural?”, sino darte la máxima información posible para que puedas tomar la decisión libre e informada que MÁS TE convenga.
Foto: BlackWhaleMedia
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.