Cómo gestionar la crisis de oposición en el niño

Escrito por Pierre Kadlub
Actualizado el 9 abril 2026
La rutina del bebé
Desarrollo del bebé
3 minutos

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Durante su desarrollo, su hijo puede atravesar periodos en los que se opone más a las reglas o a las peticiones de los adultos. Rechazos, rabietas o «no» repetidos pueden entonces marcar el día a día y ponerle a prueba. ¿Por qué se producen las crisis de oposición? ¿Cómo reaccionar y cuándo preocuparse? Hagamos un repaso.

¿Qué es una crisis de oposición en el niño?

La crisis de oposición se refiere a un momento en el que su hijo se opone sistemáticamente a las instrucciones. Durante la infancia, especialmente entre los 18 meses y los 3 años, su hijo atraviesa fases en las que busca diferenciarse de los adultos, poner a prueba los límites y afirmar su personalidad. Esta necesidad de autonomía es totalmente natural y se trata de una fase constructiva que le ayuda a crecer. Es la etapa de la independencia. Su hijo quiere «hacerlo todo solo», a veces rechaza la ayuda de los adultos y dice con frecuencia «no». No se opone por desafío constante, sino porque está construyendo su identidad. Estas crisis pueden manifestarse mediante:

  • rechazo a obedecer o cooperar,
  • rabietas repentinas e intensas,
  • negociaciones o provocaciones repetidas,
  • tendencia a decir «no» de forma sistemática,
  • impulsividad y dificultad para gestionar la frustración.

Estos comportamientos son frecuentes, especialmente cuando el niño aún no domina bien el lenguaje o cuando se siente desbordado por sus emociones. Su estado de ánimo puede parecer inestable, con reacciones que pueden parecerle desproporcionadas. ¿Quieres saber más? No dudes en descargar la aplicación May, donde encontrarás numerosos recursos para acompañarte y guiarte a lo largo de tu vida como padre o madre primerizo(a). Cómo gestionar la fase de oposición en el niño - May App Santé

Crisis de oposición en el niño: ¿cómo reaccionar?

Las crisis de oposición forman parte del desarrollo del niño y pueden desestabilizarle. Ante estos momentos intensos, ciertas posturas educativas permiten calmar la situación y acompañar a su hijo en la gestión de sus emociones, mientras que otras reacciones pueden, por el contrario, empeorar la crisis.

Posturas educativas a priorizar ante una crisis de oposición

Adoptar una actitud tranquila y comprensiva es esencial para desactivar las crisis y acompañar a su hijo. Aquí tiene algunas recomendaciones concretas:

  • Mantener la calma: incluso si la agresividad o los gritos aumentan, su calma es un punto de referencia para su hijo. Hable en voz baja siempre que sea posible. Recuerde: la lucha de poder suele desencadenarse por la pérdida de paciencia del adulto.
  • Nombrar y acoger la emoción: ayude a su hijo a poner palabras a lo que siente («Veo que estás enfadado, es difícil para ti»). Esto le permite sentirse comprendido y apoyado.
  • Ofrecer un marco claro y tranquilizador: las normas deben seguir siendo coherentes y conocidas por su hijo. Un entorno comprensivo pero firme tranquiliza y limita la agitación.
  • Proponer elecciones limitadas: dar a su hijo una sensación de control ayuda a reducir la confrontación y respeta su necesidad de autonomía. Por ejemplo, puede elegir entre dos prendas.
  • Acompañar sin juzgar: recuerde que su hijo aún no tiene la madurez necesaria para regular sus emociones por sí solo.
  • Mantener una presencia afectiva: permanezca cerca, disponible y reconfortante. Su voz y su actitud son referencias esenciales para su hijo.
  • Ponerse a su altura: durante una crisis de oposición, recuerde colocarse a la altura de su hijo.

Errores frecuentes a evitar ante una crisis de oposición

Por el contrario, algunas reacciones, aunque instintivas, pueden amplificar la crisis o reforzar los comportamientos agresivos. Estos son los errores que conviene evitar:

  • Gritar o amenazar: elevar la voz o multiplicar las amenazas solo aumenta la tensión y la agitación. Puede empeorar los problemas de comportamiento y perjudicar su relación.
  • Humillar o comparar: los comentarios hirientes («eres malo», «mira a tu hermano») dañan la autoestima y refuerzan la ansiedad o la agresividad.
  • Ignorar o minimizar la emoción: decir «no es nada» o «no es importante» priva a su hijo del reconocimiento de sus emociones, lo que puede intensificar su enfado.
  • Falta de atención o disponibilidad: si su hijo busca atención, puede multiplicar las crisis para captar su atención.

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Crisis de oposición en el niño: ¿cuándo preocuparse y consultar?

Algunas señales deben alertarle y llevarle a consultar, especialmente si las crisis se vuelven difíciles de manejar en el día a día o van acompañadas de otros trastornos. Aunque la oposición forma parte del desarrollo normal de los niños, es importante identificar lo que puede salirse de lo habitual. Estas son las principales señales que deberían animarle a solicitar la opinión de un especialista:

  • Crisis muy frecuentes, largas o intensas, que se repiten cada día o varias veces por semana, sin verdaderos periodos de calma.
  • Agresividad marcada, física o verbal, hacia familiares o compañeros. Estos comportamientos pueden poner en peligro a su hijo o a otros.
  • Trastornos de comportamiento asociados: destrucción de objetos, mentiras repetidas, robos o conductas de riesgo deben llamar su atención.
  • Dificultad para calmar a su hijo a pesar de intentos educativos adecuados.
  • Estado de ánimo muy inestable, con cambios bruscos de la alegría al enfado o a la tristeza.
  • Signos de ansiedad, aislamiento, tristeza persistente o dificultades emocionales que se mantienen en el tiempo.
  • Impacto en la vida familiar, escolar o social.
  • Sospecha de un síndrome o trastorno patológico: trastorno negativista desafiante (TND), hiperactividad, trastornos de ansiedad, etc.

A veces es difícil distinguir entre una oposición normal, vinculada al desarrollo y a la afirmación personal, y un trastorno negativista desafiante (TND), que pertenece al ámbito de la psiquiatría y requiere una atención específica.

Los profesionales de la psiquiatría infantil podrán ofrecer un diagnóstico preciso y proponer soluciones adecuadas para ayudar a su hijo. No dude en consultar para brindarle apoyo y preservar el equilibrio familiar.

En resumen, las crisis de oposición forman parte integral del desarrollo de muchos niños. Aunque pueden ser difíciles en el día a día, reflejan una necesidad de autonomía, afirmación personal y una dificultad aún normal para gestionar las emociones. Adoptando una actitud tranquila, comprensiva y estructurada, ayudará a su hijo a aprender progresivamente a expresar sus necesidades y a regular mejor sus emociones.

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Créditos de las fotos: nd3000 | sarawut20003

Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.


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