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Ante las dificultades que puedes tener para dormir a tu bebé, es posible que ya te hayan sugerido el método 5-10-15. Este método, que consiste en dejar llorar a tu bebé durante períodos progresivamente más largos antes de intervenir, es hoy objeto de debate. ¿Cuáles son sus principios? ¿Qué alternativas existen? ¿Cuándo consultar? ¿Es peligroso el método 5-10-15? Hagamos un repaso.
El método 5-10-15 tiene su origen en los años 1980-1990, en una época en la que muchos pediatras y especialistas en el sueño infantil buscaban soluciones para ayudar a los padres a que su bebé durmiera toda la noche. Este método se basa en el principio del aprendizaje progresivo del sueño autónomo, es decir, enseñar a tu bebé a dormirse sin ayuda externa: ni biberón, ni abrazos, ni colecho.
Las recomendaciones iniciales se basaban en la idea de que, para dormir toda la noche y gestionar mejor los despertares nocturnos, el niño debe aprender a volver a dormirse solo después de despertarse. Para ello, el método propone dejar llorar al bebé en intervalos crecientes: primero 5 minutos, luego 10 y después 15, antes de ir a tranquilizarlo brevemente. Este protocolo pretende reducir progresivamente la presencia de los padres para que el niño desarrolle sus propios recursos para dormirse.
El método 5-10-15 suscita numerosas reservas entre los profesionales de la salud. Hay varios puntos de atención a considerar:
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Dado que el método 5-10-15 está lejos de generar consenso, es preferible explorar alternativas más suaves y respetuosas con el ritmo de tu hijo, sin generar estrés innecesario.
Un ritual de sueño regular, sencillo y predecible, ayuda a tu bebé a entender que es hora de dormir. Este momento especial, con una duración ideal de 5 a 10 minutos, debe componerse de gestos suaves y constantes, siempre en el mismo orden:
Procura no alargar este ritual, ya que un exceso de estimulación puede dificultar el sueño. Intenta también identificar las señales de cansancio para no perder el momento ideal para acostar a tu bebé.
En lugar de dejar llorar a tu bebé, puedes quedarte con él hasta que se duerma, reduciendo poco a poco tu presencia con el paso de los días:
El sueño de tu bebé no es lineal: puede despertarse por la noche y necesitar calma o consuelo. En esos momentos, se recomienda acudir a su lado, hablarle suavemente o cogerlo en brazos durante unos instantes si es necesario. Tu presencia tranquiliza a tu hijo y le ayuda a volver a dormirse con mayor serenidad. Para facilitar la tarea, se recomienda practicar el colecho en la misma habitación con tu bebé, es decir, colocar su cuna en la habitación de los padres.
Así te resultará más fácil tranquilizarlo durante la noche. La OMS recomienda esta práctica al menos hasta los 6 meses del bebé. Atención: es importante no confundir compartir habitación con compartir cama, que consiste en hacer dormir a tu bebé en tu cama y aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
Cada bebé tiene su propio ritmo y necesidades específicas, especialmente durante periodos de cambios, dentición, enfermedades o regresiones del sueño. En estos casos, puede ser necesario aumentar la cercanía, adaptar el ritual o aceptar que las siestas y las noches sean un poco más agitadas. Lo esencial es respetar la evolución de tu hijo y compartir la responsabilidad con el/la co-padre/madre. No existe un único método ni una técnica mágica para favorecer el sueño de tu bebé, solo diferentes enfoques por explorar.
Palabras de Clémentine Testuz, enfermera pediátrica:
“Esperar a que tu bebé esté muy cansado para acostarlo es un error. No se despertará más tarde por la mañana y, sobre todo, dormirse puede volverse difícil. Cuando está demasiado cansado, al bebé le cuesta conciliar el sueño. Si pierdes esta ventana de sueño, quizá tengas que esperar a la siguiente.” 
Es normal que tu bebé tenga noches agitadas, despertares nocturnos o dificultades para dormirse o hacer buenas siestas. Sin embargo, hay ciertas señales o situaciones que requieren la opinión de un pediatra o de un especialista en el sueño infantil. Estas son las señales de alerta que deben llevarte a pedir consejo:
El acompañamiento por parte de profesionales es muy valioso: pueden ayudarte a comprender las necesidades de tu bebé y a adaptar tus prácticas. Cada bebé es único. Un pediatra o una enfermera pediátrica sabrá orientarte, tranquilizarte y proponerte soluciones adaptadas para que las noches y las siestas vuelvan a ser momentos tranquilos para toda la familia.
En resumen, el método 5-10-15 ha sido durante mucho tiempo presentado como una solución eficaz para ayudar a los bebés a dormir, pero hoy en día es objeto de numerosos debates y cuestionamientos. El sueño de tu bebé se adquiere progresivamente, al ritmo de su maduración y en un entorno seguro. Tu presencia, un ritual de sueño regular y un acompañamiento adaptado a sus necesidades suelen ser las claves para favorecer noches más tranquilas.
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Créditos de fotos: aliona2194
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.
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