¿Qué hacer si tu recién nacido no quiere dormir en su cuna?

Escrito por Pierre Kadlub
Actualizado el 30 diciembre 2025
Sueño del bebé
5 minutos

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A veces ocurre que tu recién nacido se duerme fácilmente en tus brazos, pero se pone a llorar en el instante en que lo acuestas en su cuna. ¿Por qué no quiere dormir en su cuna? ¿Cómo favorecer que se duerma? ¿Cómo acostarlo sin despertarlo?

¿Qué hacer si tu recién nacido no quiere dormir en su cuna? Hacemos balance.

Comprender por qué tu recién nacido no quiere dormir en su cuna

Si tu bebé no consigue dormir en su cuna, no se trata de un capricho. Varios factores, relacionados con sus necesidades básicas, pueden explicar estas dificultades para conciliar el sueño.

Las necesidades de seguridad y de proximidad

Desde el nacimiento, es esencial mantener un vínculo físico con tu bebé hasta que sea capaz de alejarse de él con seguridad y a su propio ritmo. El recién nacido se adapta más fácilmente al mundo exterior cuando encuentra sensaciones similares a las vividas en el vientre de su madre. De hecho, no está preparado para afrontar una existencia inmóvil, silenciosa y sin olores, ya que estos estímulos forman parte integrante de su universo desde siempre.

Desde el nacimiento, tu lactante tiene, por lo tanto, una intensa necesidad de seguridad y de proximidad contigo. Esta necesidad es completamente natural y contribuye a su bienestar emocional. Cuando tu recién nacido no quiere dormir en su cuna, a menudo es porque busca el contacto tranquilizador de un abrazo, tu olor, tu calor y la necesidad de sentirse contenido.

Conviene saberlo: a diferencia de ciertas ideas preconcebidas, no te pedirá más brazos porque lo tomes “demasiado” a menudo en brazos. Al contrario, cuanto más respondas a su necesidad de proximidad, más fácil le resultará desprenderse de ella más adelante. Si a tu lactante le cuesta ir a la cama o empieza a despertarse después de haber sido acostado en su moisés, es porque necesita sentir tu presencia para dormir bien.

La proximidad favorece la secreción de oxitocina, la hormona del apego, ayudándole a sentirse protegido y a dormirse mejor. El colecho en la misma habitación, es decir, hacer dormir a tu bebé en tu misma habitación pero en su propia cuna, permite responder rápidamente a su llanto, calmar sus angustias y facilitar que vuelva a dormirse tras un despertar nocturno. La OMS recomienda que tu bebé duerma en tu habitación al menos hasta los 6 meses.

Atención: es importante no confundir el colecho en la misma habitación con el colecho en la misma cama. Dormir en la misma cama es una práctica desaconsejada que aumenta el riesgo de muerte inesperada del lactante (MIL). Consiste en hacer dormir al bebé en la misma cama que sus padres, lo que incrementa el riesgo de asfixia.

Trastornos digestivos e incomodidades físicas

Muchos lactantes presentan, durante los primeros meses, trastornos digestivos que alteran la conciliación del sueño y la calidad del descanso:

  • El reflujo gastroesofágico: estas subidas ácidas pueden provocar llanto y despertares frecuentes.
  • Los cólicos: dolores abdominales, gases y agitación, sobre todo por la tarde o por la noche, que pueden provocar despertares e incomodidades que le impiden dormir.
  • Otras incomodidades: un pañal sucio, un pijama demasiado ajustado o una posición incómoda también pueden explicar sus dificultades para mantenerse dormido.

Estas distintas molestias pueden explicar por qué tu bebé no quiere dormir en su cuna, se despierta a menudo y le cuesta volver a dormirse sin ayuda.

En resumen, si tu bebé llora en cuanto lo acuestas en su moisés, simplemente expresa su necesidad de sentirse tranquilizado, especialmente en los momentos de transición entre los ciclos de sueño. Por suerte, existen buenas prácticas para ayudarle a dormir en su cuna.

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Buenas prácticas para favorecer que tu recién nacido se duerma en su cuna

Si tu recién nacido no quiere dormir en su cuna, aquí tienes algunos consejos concretos para ayudarle a aceptar su moisés.

Preparar un entorno tranquilizador

Un entorno de sueño calmado es el primer paso para animar a tu bebé a dormirse en su cuna. La organización de la habitación:

  • Si no quiere dormir en su cuna, puede deberse a que la temperatura de la habitación está demasiado alta o demasiado baja. Procura mantener una temperatura estable de alrededor de 18–20°C.
  • Una luz demasiado intensa también puede impedir que tu bebé se duerma bien. Opta por una luz tenue durante las tomas nocturnas. Los lactantes no tienen miedo a la oscuridad, por lo que una luz nocturna no es útil e incluso puede ser contraproducente.
  • Coloca la cuna cerca de ti, especialmente durante los primeros meses, para facilitar el colecho seguro en la misma habitación. Esto tranquiliza a tu bebé y te permite consolarlo rápidamente en caso de llanto.

Establecer rituales para la hora de dormir

Un ritual nocturno, repetido cada día, prepara a tu bebé para el sueño:

  • Implementar una rutina relajante: baño tibio, masaje, un cuento corto o una nana con poca luz… Cada acción, realizada siempre en el mismo orden, indica a tu bebé que es hora de dormirse.
  • Identificar las señales de cansancio: bostezos, frotarse los ojos, agitación… Acostar a tu lactante desde las primeras señales reduce el llanto y facilita el sueño.

Acompañar a tu recién nacido hacia el sueño

Cada bebé es diferente y no existen técnicas secretas para conseguir acostar a tu bebé a la primera. Para ayudarle a dormirse en su cuna, puedes intentar:

  • Dormirlo en tus brazos y luego acostarlo en su cuna.
  • Acompañarlo sin cogerlo sistemáticamente en brazos: quédate cerca de la cuna, habla en voz baja y coloca una mano tranquilizadora sobre él. Esto le ayuda a sentirse seguro sin reforzar una dependencia del porteo o del abrazo para cada despertar.
  • Evitar dejarlo llorar: dejarlo llorar unos minutos no es peligroso, pero no es útil dejarlo llorar mucho tiempo.

Con el tiempo, ya no necesitarás quedarte constantemente cerca de tu lactante cuando duerme. Considera esto como un proceso por etapas:

Al principio, tu bebé reclamará tu presencia durante toda su fase de conciliación del sueño. Con el tiempo, solo tendrás que quedarte hasta que se duerma. Por último, podrás acostarlo e irte aunque todavía esté despierto. Así, poco a poco, tu hijo/a aprenderá a dormir en su cuna.

Depende de ti decidir cuándo quieres pasar a las distintas etapas basándote en las reacciones de tu bebé.

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¿Cómo acostar a tu recién nacido en su cuna sin despertarlo?

Si tu bebé se ha dormido en tus brazos, aquí tienes algunos consejos para lograr acostarlo en su cuna sin despertarlo.

Para prevenir la aparición del reflejo de Moro, ese sobresalto involuntario de las extremidades cuando tu bebé tiene la sensación de caer, procura primero acostarlo con delicadeza. Sujeta sus hombros, sus manos y su pelvis, y luego espera a que su cuerpo se relaje antes de dejar que sus brazos se coloquen de forma natural a lo largo de su cuerpo, acompañando suavemente el movimiento.

Otro método consiste en acostarlo primero de lado y, después, colocarlo progresivamente boca arriba, siempre con la misma suavidad. Si tu bebé muestra un ligero despertar, simplemente coloca tus manos sobre él para ayudarle a calmarse y recuperar la tranquilidad.

También es preferible evitar cambios bruscos de entorno. Para ello, puedes calentar su cuna con una bolsa de agua caliente antes de acostarlo y quedarte cerca para que se sienta seguro, por ejemplo. Estas atenciones facilitarán mucho que se duerma y limitarán los despertares cuando lo acuestes en su cuna.

En resumen, la negativa de un recién nacido a dormir en su cuna rara vez es un problema en sí mismo; es ante todo la expresión de sus necesidades básicas. Tu bebé está descubriendo un mundo nuevo, muy diferente del que conoció durante el embarazo. Necesita tiempo y, sobre todo, tu presencia para adaptarse. Al crear un entorno calmado y utilizar gestos adecuados, le ayudas progresivamente a familiarizarse con su cuna y a desarrollar su capacidad de dormir en ella.

Crédito de la foto: lamapacas | Prostock-studio | OlgaSmolina

Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.


Enlaces y referencias

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