¿Cómo reaccionar ante un bebé que lucha por conciliar el sueño?
Para cumplir todas sus funciones y acompañar el desarrollo de tu bebé, el sueño se adapta a sus necesidades. Por eso, la duración, la estructura, los ciclos y la actividad cerebral durante el sueño evolucionan a medida que tu hijo crece. Pero entonces, ¿cómo evoluciona? ¿Cuáles son las necesidades de sueño según la edad de tu bebé? Veámoslo.
El sueño es una función vital esencial para el buen funcionamiento del organismo. Desempeña un papel en varios procesos fisiológicos y psicológicos indispensables para la salud. En primer lugar, favorece el crecimiento, ya que es durante el sueño cuando se secretan las hormonas del crecimiento.
Esta producción es especialmente importante en los niños y adolescentes, contribuyendo a su desarrollo físico. El sueño también contribuye al desarrollo y la maduración del cerebro. En los niños, permite consolidar la memoria y organizar los aprendizajes del día. Es un momento clave en el que el cerebro clasifica e integra la nueva información.
Por último, el sueño refuerza el sistema inmunitario. Ciertas hormonas, como la prolactina, se producen en mayor cantidad durante la noche, fortaleciendo las defensas naturales del cuerpo. En resumen, dormir bien es indispensable para crecer, aprender y mantenerse sano.

El sueño de tu hijo está estructurado en varios ciclos sucesivos. Comienza con una fase de adormecimiento, antes de que se encadenen varios ciclos de sueño a lo largo de la noche. Cada ciclo incluye dos tipos principales de fases. Las primeras son fases calmadas, correspondientes al sueño lento, más o menos profundo, durante las cuales la actividad cerebral disminuye progresivamente.
Estos momentos favorecen la recuperación física y el crecimiento de tu bebé. Luego vienen las fases de intensa actividad cerebral, conocidas como sueño paradójico (REM). Durante estas fases, el cerebro está casi tan activo como durante la vigilia, y es en este momento cuando tu hijo sueña.
También se observan movimientos oculares rápidos, característicos de esta fase. Una noche de sueño suele estar compuesta por entre cuatro y seis ciclos, cada uno alternando entre sueño lento y sueño paradójico. La duración de estos ciclos, así como la proporción de cada fase, evoluciona a medida que tu hijo crece, adaptándose a sus necesidades según su edad.
¿Quieres saber más? No dudes en descargar la aplicación May, donde encontrarás numerosos recursos para acompañarte y guiarte a lo largo de tu vida como padre o madre primerizo(a).

Al igual que los adultos, los bebés no tienen las mismas necesidades de sueño según su edad. La siguiente información ofrece promedios orientativos para darte una idea, pero cada niño es único y puede dormir más o menos que la media.
Algunos bebés duermen naturalmente más o menos que la media. Estas diferencias son normales. Lo importante es que tu bebé parezca descansado, despierto y tranquilo cuando está despierto.
Para saber: el Ministerio de Salud recomienda practicar el colecho y hacer dormir al bebé en la habitación de los padres al menos hasta los 6 meses.
Durante este período, es normal que tu bebé aún se despierte por la noche. Estos despertares pueden deberse al hambre, a un brote de crecimiento, a molestias digestivas o simplemente a la necesidad de contacto.
Aunque la estructura del sueño de tu hijo evoluciona progresivamente para parecerse a la de un adulto, sigue siendo frágil y sensible a las perturbaciones. Enfermedades, etapas de desarrollo, cambios familiares, entrada en la guardería o con la niñera… Todos estos eventos pueden alterar temporalmente su sueño.
Entre los 18 meses y los 3 años, tu hijo toma mayor conciencia de su entorno y entra en una fase de afirmación. Es un período rico en grandes aprendizajes: desarrollo del lenguaje, control de esfínteres, progreso cognitivo… Aunque los despertares nocturnos se vuelven más raros, estos cambios pueden alterar temporalmente el sueño.

Tu hijo puede pasar por fases de “regresión del sueño”, un término engañoso ya que en realidad se trata de una etapa normal de su desarrollo. Estas fases corresponden a momentos de cambio o adquisición importantes que alteran su sueño. Las regresiones del sueño suelen ocurrir cuando el niño experimenta un cambio en su entorno o rutina. Los avances motores como girarse, caminar o trepar estimulan su cerebro y pueden causar despertares o dificultades para dormirse. Algunos períodos son más propensos a estos trastornos:
Estas fases duran en promedio de 2 a 3 semanas. Para superarlas con serenidad, se recomienda mantener horarios regulares para dormir, preservar la rutina nocturna, favorecer actividades tranquilas antes de acostarse y ofrecer al niño oportunidades de explorar y practicar durante el día.

Desde los 4 meses, es posible establecer un ritual para dormir. Este momento constituye un punto de referencia tranquilizador para tu bebé y le ayuda a dormirse con mayor serenidad. Este ritual cubre su necesidad de seguridad afectiva y facilita la separación al acostarse.
Para que sea beneficioso, el ritual debe realizarse en un ambiente tranquilo y relajante: luz suave, voz calmada, entorno sereno. La repetición de los mismos pasos crea una rutina que ayuda al niño a relajarse y prepararse para dormir. Puede evolucionar con el tiempo según su edad y sus necesidades.
En cuanto a la duración, es mejor un ritual corto y apacible: 10 minutos bastan para un bebé de 3 a 6 meses. Lo ideal es comenzarlo en cuanto aparezcan los primeros signos de cansancio y terminar antes de que se duerma. Aunque no existe un método infalible, establecer un ritual sigue siendo una de las estrategias más eficaces.
Para saber: se recomienda reservar este ritual para la noche, a fin de marcar la diferencia entre el sueño nocturno y la siesta. En conclusión, el sueño no es solo un momento de descanso. Es una fase de crecimiento y aprendizaje esencial para el equilibrio físico y emocional de tu hijo.
Las necesidades de sueño del bebé evolucionan considerablemente con los meses. Cada niño tiene su propio ritmo, por lo que lo más importante es estar atento a las señales de cansancio, mantener un ambiente tranquilo y conservar rutinas estables y seguras. Poco a poco, tu bebé aprenderá a regular su ritmo circadiano y dormirá con serenidad.
**
Créditos de las fotos: seventyfourimages | AnnaStills | leungchopan | ArseniiPalivoda
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.
Es posible que algunos de los enlaces a continuación ya no estén activos. En ese caso, no dude en consultar directamente los sitios web correspondientes.
Estos recursos podrían interesarte