Dolor y lactancia: cómo no tener dolor

Escrito por Pierre Kadlub
Actualizado el 4 marzo 2026
Lactencia materna
10 minutos

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Aunque la lactancia materna suele describirse como un gesto natural e instintivo, a veces puede acompañarse de dolor, sobre todo al principio, mientras su bebé y usted encuentran sus referencias. ¿Cómo aliviar el dolor en los pezones y en el interior de los senos? ¿Qué posiciones de lactancia conviene priorizar? ¿Cuándo hay que preocuparse por un dolor durante la lactancia?

Dolor y lactancia: hacemos balance.

Dolor y lactancia: la importancia de una buena posición de lactancia

Los recién nacidos nacen con el conjunto de reflejos psicomotores y neuroconductuales necesarios para succionar eficazmente. Sin embargo, la transmisión intergeneracional de la cultura de la lactancia se ha ido desvaneciendo en gran medida con el paso del tiempo. Hoy en día, muchas madres jóvenes casi nunca han observado a otra mujer amamantar antes de vivir ellas mismas esta experiencia. Por lo tanto, no han tenido la oportunidad de familiarizarse con los gestos, los mecanismos y las técnicas propias de la lactancia.

Según los trabajos realizados en 2009 en Dinamarca por el profesor H. Kronborg, un posicionamiento inadecuado del bebé al pecho estaría implicado en el 61 % de los casos en los que las madres encuentran dificultades de lactancia. Para amamantar, no existe una única buena posición, sino una gran variedad de posibilidades según sus propias necesidades. La lactancia puede practicarse sentada, acostada, de pie… Lo esencial es que su bebé y usted estén cómodamente instalados. A continuación, algunos ejemplos de posiciones adecuadas para la lactancia:

  • La BN (Biological Nurturing): también llamada posición fisiológica, consiste en colocarse en una posición semirreclinada, con la espalda ligeramente hacia atrás, con su bebé apoyado contra usted, vientre con vientre. Esta postura favorece la expresión de los reflejos innatos de su recién nacido gracias a las numerosas estimulaciones sensoriales que percibe al estar en contacto con usted.
  • La posición de la madona: es la postura más extendida. Usted está sentada, idealmente con un apoyo bajo los pies para flexionar las caderas y aliviar la zona lumbar. Su bebé descansa sobre su antebrazo, con la cabeza cerca del pliegue del codo y el cuerpo girado hacia usted. Se puede colocar un cojín bajo el antebrazo para ajustar la altura y alinear a su bebé con el pezón.
  • La posición del balón de rugby: su bebé se coloca de lado, a lo largo de su cintura, con las piernas orientadas hacia atrás. Está sostenido por su antebrazo del lado del pecho ofrecido, siempre vientre con vientre. Esta posición de lactancia es especialmente adecuada en caso de pecho grande o después de una cesárea.
  • La posición acostada de lado: usted está recostada de lado, frente a su bebé, que también está acostado y girado hacia usted. Muy práctica para las tomas nocturnas, esta posición también es adecuada para madres que han tenido una cesárea o que sufren dolor perineal al estar sentadas.

Un bebé que llora con frecuencia al pecho puede señalar a veces un agarre incorrecto del pezón o una dificultad de succión que conviene identificar rápidamente. Amamantar también exige mucho a su espalda, cuello, hombros y muñecas.

Una mala postura puede provocarle dolores musculares persistentes. Piense en sostener los brazos con cojines, mantener los hombros bajos y acercar a su bebé hacia usted en lugar de inclinarse hacia él. Conviene saberlo: el piel con piel justo después del nacimiento favorece el inicio de la lactancia y ayuda a su bebé a encontrar espontáneamente el pecho. Dolor y lactancia: ¿cómo no tener dolor? - May App Salud

Dolor en los pezones durante la lactancia: pellizcos y grietas

El pezón es a la vez una zona muy sensible y muy solicitada durante la lactancia. No es raro que las madres sufran dolor en los pezones cuando amamantan, especialmente durante los primeros días. Cuando se identifican y se tratan rápidamente, estos dolores suelen atenuarse en pocos días.

Dolor y lactancia: los pellizcos durante las tomas

Al inicio de la lactancia, usted y su bebé deben encontrar la(s) posición(es) adecuada(s) para que las tomas sean eficaces y agradables. Si su bebé no está colocado en la posición correcta o le cuesta succionar, puede pellizcarle el pezón y, por tanto, hacerle daño. ¡De forma involuntaria, por supuesto!

Qué hacer en caso de pellizcos durante las tomas?

Si su bebé le pellizca el pezón durante las tomas, le animamos a comprobar los siguientes puntos:

  • Su cabeza no debe estar demasiado hacia atrás ni hacia un lado, ya que podría tirar del pezón. Cuando está al pecho, las orejas, los hombros y las caderas de su bebé deben estar alineados. Para ello, no dude en colocar bien la mano detrás de sus omóplatos durante las tomas.
  • Abre bien la boca para agarrar el pezón. Para ayudarle, le aconsejamos ofrecerle el pecho por encima del labio superior, incluso bajo la nariz, y observar cómo abre bien la boca. Así podrá abordar el pecho primero con el mentón y luego guiar el pezón hacia su paladar con la lengua. Para facilitar el agarre del pezón, también puede comprimir ligeramente el pecho entre el pulgar y el resto de la mano (formando una C) o presionar suavemente la base del pezón.
  • Usted está cómodamente instalada. Su posición también es esencial durante las tomas. Va a dedicar una gran parte de su tiempo a la lactancia, por lo que es primordial que esté cómoda para no sufrir ninguna tensión muscular. No dude en usar muchos cojines y elevar las piernas colocándolas sobre un pequeño reposapiés.

Dolor y lactancia: las grietas

Una grieta es una pequeña fisura en el pezón. Las grietas aparecen generalmente durante las primeras semanas de lactancia. En la gran mayoría de los casos, se deben a una posición inadecuada del bebé durante las tomas o a un problema de succión.

Qué hacer en caso de grietas?

Lo primero es asegurarse de que la posición de su bebé durante las tomas sea adecuada y de que no tenga dificultades para agarrarse al pecho (que abra bien la boca y no pellizque el pecho). Para cuidar el pezón, puede aplicar cataplasmas de leche materna o una crema cicatrizante apta para la lactancia. Algunas pomadas están disponibles en la farmacia.

Para prevenir la aparición de grietas, puede masajear el pezón con unas gotas de leche materna después de cada toma. Su leche hidratará el pezón y ayudará a cicatrizar las microgrietas, que acabarán por reabsorberse.

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Dolor en el interior de los senos durante la lactancia: ingurgitación, mastitis, obstrucción de los conductos, candidiasis

Durante la lactancia, puede sentir dolor en los senos que puede tener diferentes orígenes. Estas son las principales causas posibles de estos dolores y cómo aliviarlos.

Dolor y lactancia: la ingurgitación

La ingurgitación mamaria suele aparecer durante la subida de la leche o al dejar la lactancia. Los síntomas más característicos de la ingurgitación son:

  • senos duros y hinchados,
  • enrojecimiento,
  • sensación de calor,
  • formación de un bulto duro en el seno,
  • en algunas mujeres, la ingurgitación también se acompaña de una fiebre leve.

Como indica su nombre, la ingurgitación se debe a una cantidad excesiva de leche en los senos. Como usted produce más leche de la que su bebé bebe, los senos se ingurgitan. Por eso la ingurgitación es frecuente al inicio de la lactancia (su bebé bebe poco) o al final (su bebé ya no toma con suficiente frecuencia).

Más allá del dolor, una ingurgitación que se prolonga a lo largo de la lactancia puede tener consecuencias tanto para usted como para su bebé. Debido al edema (el bulto duro en el interior del seno), su bebé puede tener dificultades para agarrar el pezón y, por tanto, para succionar, lo que no hace sino agravar la situación. Para usted, una ingurgitación no drenada puede complicarse y evolucionar hacia una mastitis, es decir, una inflamación de los tejidos del seno que describiremos a continuación.

Qué hacer en caso de ingurgitación ?

Como ha entendido, la ingurgitación es ante todo un desequilibrio entre su producción de leche y el “consumo” de su bebé. La solución es, por tanto, drenar el seno lo máximo posible. Para corregir este desequilibrio y evitar la ingurgitación, puede empezar asegurándose de que su bebé no tiene dificultades para succionar. Si eso no basta, le animamos a extraerse la leche, drenar usted misma su leche (con un sacaleches o manualmente). Procure no extraer demasiada leche, ya que eso podría estimular la lactancia y tener un efecto contraproducente. Si sufre una ingurgitación, estos son nuestros consejos para aliviar el dolor:

  • Aplicar calor en los senos: puede hacerlo muy fácilmente colocando una toalla impregnada de agua caliente sobre el pecho. El calor ayuda a relajar el seno y facilita el drenaje.
  • Aplicar frío en los senos: como en un esguince, el frío permite reducir el edema. Puede usar, por ejemplo, un pañal mojado con agua y luego colocarlo en el congelador. Es muy eficaz y suele tenerlo a mano.
  • Colocar una hoja de col rizada sobre los senos entre cada toma. La eficacia de este remedio de la abuela está, de hecho, demostrada científicamente por un estudio estadounidense. Recuerde lavar bien la hoja de col, aplastarla previamente para liberar los jugos y cambiarla en cuanto se marchite.

Dolor y lactancia: la mastitis

La mastitis corresponde a una inflamación localizada de una zona del seno que afecta a la glándula mamaria. A veces se la apoda “gripe del seno” por síntomas muy similares a los de un cuadro gripal: fiebre, dolores corporales, gran cansancio y sensación de malestar general.

El seno afectado se vuelve caliente, sensible, doloroso y presenta un enrojecimiento a menudo localizado en una sola zona, de manera asimétrica. En caso de mastitis, el sabor de la leche puede modificarse y volverse más salado. A veces ocurre que su bebé rechaza temporalmente el pecho afectado.

¿Qué hacer en caso de mastitis?

Como en el caso de la ingurgitación, la prioridad sigue siendo asegurar un drenaje eficaz del seno afectado. Por lo tanto, se recomienda continuar con tomas frecuentes y aplicar las mismas medidas que para una ingurgitación, incluida la utilización de hojas de col si le alivia.

En cambio, evite los masajes enérgicos, el uso intensivo del sacaleches o las vibraciones (por ejemplo, con un cepillo de dientes eléctrico), ya que estas prácticas pueden aumentar la inflamación. Prefiera masajes suaves y delicados. Para aliviar el dolor y reducir la fiebre, se puede utilizar paracetamol. Si no observa ninguna mejora en 24 horas, es importante consultar rápidamente a un médico. Una mastitis puede requerir un tratamiento con antibióticos y/o antiinflamatorios, la gran mayoría compatibles con la lactancia.

Dolor y lactancia: la obstrucción de los conductos galactóforos

Los conductos galactóforos, que llevan la leche hacia el pezón, pueden obstruirse y provocar dolor en el interior del seno y en el pezón durante la lactancia. La obstrucción del conducto galactóforo suele afectar a un solo seno. Se caracteriza por la aparición de un bulto duro, caliente y doloroso cerca del conducto obstruido.

En algunos casos, también se observa la presencia de una “ampolla de leche” en el pezón. Se trata de una ligera hinchazón de la piel que contiene leche. La obstrucción del conducto galactóforo suele deberse a una ingurgitación, una inflamación o una presión demasiado importante sobre el conducto (por ejemplo, por el sujetador o ropa demasiado ajustada).

Qué hacer en caso de obstrucción de los conductos galactóforos?

Aunque puede desaparecer de manera natural y rápida, se recomienda tratarla. Esto limita el dolor y evita que su bebé se vea molesto durante las tomas a lo largo de la lactancia. Para ello, le aconsejamos drenar los senos, colocarlos en un cuenco con agua caliente o masajearlos suavemente bajo el agua caliente, con la parte posterior de un cepillo de dientes eléctrico. Puede parecer extraño, pero las vibraciones del cepillo pueden contribuir a desobstruir el conducto.

Dolor y lactancia: la candidiasis

La candidiasis es una infección de la piel provocada por un hongo que se desarrolla sobre todo en ambientes cálidos y húmedos. Puede afectar a diferentes zonas del cuerpo: los pezones y los senos en la madre lactante, pero también la vagina, la boca o la zona del pañal del lactante. A menudo se la conoce con el nombre de “muguet”.

El pezón y la areola pueden verse rosados, brillantes (aspecto lustroso) y a veces ligeramente descamativos. En cuanto a las sensaciones, el dolor suele describirse como profundo, presente durante y después de la toma. Puede acompañarse de quemazón o picor. Algunas madres hablan de sensaciones muy intensas, comparables a puñaladas o a vidrio molido, lo que hace que incluso el contacto de la ropa sea difícil de soportar.

Para orientar el diagnóstico hacia una posible candidiasis, puede intentar mezclar una cucharada de vinagre blanco o una cucharadita de bicarbonato de sodio en un vaso de agua tibia. Empape una compresa con esta solución y aplíquela sobre el seno. Si aparece una sensación de alivio, puede sugerir la presencia de candidiasis.

¿Qué hacer en caso de candidiasis?

Es posible intentar, en un primer momento, tratamientos naturales para limitar la proliferación del hongo. El bicarbonato de sodio, por ejemplo, ayuda a modificar el pH cutáneo, lo que puede frenar su desarrollo. El aceite de coco o el extracto de semilla de pomelo también se utilizan a veces por sus propiedades antifúngicas. Sin embargo, la higiene sigue siendo esencial. Se recomienda:

  • Cambiar el sujetador con frecuencia.
  • Priorizar discos de lactancia desechables y renovarlos regularmente.
  • Lavar cuidadosamente y a menudo las boquillas del pecho, así como tetinas, chupetes u objetos que su bebé lleve a la boca.
  • Dado que el hongo se desarrolla en ambientes cálidos, húmedos y poco ventilados, se aconseja exponer los senos al aire libre siempre que sea posible.
  • Evite en la medida de lo posible las situaciones de oclusión (cremas espesas, conchas de lactancia, compresas dejadas mucho tiempo).

Si estas medidas no bastan para mejorar la situación, es preferible consultar a su profesional sanitario. Entonces podrá prescribirse un tratamiento antifúngico si es necesario. A veces el lactante también presenta candidiasis.

Suele manifestarse por una lengua blanca persistente, que no desaparece con una limpieza húmeda, a veces asociada a molestias durante las tomas. Un enrojecimiento intenso e inusual en la zona del pañal también puede orientar hacia este diagnóstico. En ese caso, podrá prescribirse un tratamiento antifúngico adaptado al bebé, por lo general en forma de jarabe o gel bucal. Dolor y lactancia: ¿cómo no tener dolor? - May App Salud

Cómo obtener acompañamiento durante la lactancia para evitar el dolor ?

La lactancia debe ser un placer tanto para usted como para su bebé. Para disfrutar plenamente de este bonito momento, puede recurrir a profesionales de la lactancia que le ayudarán a preparar y vivir su lactancia desde los primeros días hasta el destete.

Los consultor·e·s en lactancia IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant) son exper·e·tos en lactancia formados para acompañarle en todas las etapas de su lactancia. Disponen de una certificación revalidada cada 5 años que les permite estar al día de los últimos conocimientos sobre lactancia.

Dolor y lactancia: cuidar su salud mental en el posparto

La lactancia suele presentarse como un gesto natural e instintivo. Sin embargo, la realidad puede ser muy distinta de lo que usted había imaginado. Cuando la experiencia no corresponde a sus expectativas, puede sentir decepción e incluso una profunda culpa. Algunas mujeres minimizan su recorrido, se reprochan sus “fracasos” o estiman que no han “realmente” dado el pecho.

Dolor y lactancia: una presión omnipresente

Desde el embarazo, la cuestión de la alimentación de su bebé suscita opiniones y recomendaciones. Entre discursos médicos, consejos del entorno y normas sociales, las exigencias son numerosas. Ya sea amamantar o dar biberón, cada elección parece sometida a la mirada de los demás.

A esta presión externa se suma a menudo una exigencia interna: querer ser una madre perfecta, eficiente en el trabajo e irreprochable en casa. Sin embargo, el posparto es un momento de grandes cambios físicos y psíquicos. Recuerde que la perfección no existe.

Dolor y lactancia: la matrescencia

El nacimiento de un hijo también va acompañado del nacimiento de una madre. Esta transformación profunda, llamada “matrescencia”, corresponde a los reajustes físicos y psíquicos ligados a la maternidad. Es un período sensible, a veces desestabilizador, que merece suavidad y benevolencia hacia una misma. No existe una única manera correcta de ser madre, ni una duración ideal de lactancia. Su vínculo con su hijo no se resume en su modo de alimentación.

Tres semanas, tres meses o un año: la duración que fue la suya es la que correspondía a su realidad del momento. En lugar de decir “solo di el pecho tres semanas”, ¿por qué no pensar “di el pecho tres semanas”? En resumen, los dolores relacionados con la lactancia son frecuentes, sobre todo al principio, pero nunca deben banalizarse.

Pellizcos, grietas, ingurgitación, conductos obstruidos o candidiasis: en la gran mayoría de los casos, estas situaciones tienen soluciones sencillas y eficaces cuando se atienden rápidamente. No olvide que amamantar se aprende, tanto para su bebé como para usted. Ajustar una posición, mejorar el agarre, drenar una ingurgitación o consultar en caso de dolor persistente puede transformar su experiencia. No tiene por qué quedarse sola frente al dolor.

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Créditos de las fotos: YuriArcursPeopleimages | zamrznutitonovi | monkeybusiness

Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.


Enlaces y referencias

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