¿Cómo reaccionar ante un bebé que lucha por conciliar el sueño?
La quemadura en el niño es un accidente doméstico frecuente que puede ocurrir muy rápidamente, a menudo en situaciones cotidianas: un líquido demasiado caliente, un objeto que quema, una temperatura del baño demasiado alta… ¿Es grave? ¿Hay que consultar? ¿Qué gestos adoptar de inmediato?
Niño quemado: hacemos balance.
Una quemadura corresponde a una lesión de la piel que afecta la epidermis y, a veces, la dermis, y constituye una lesión cutánea que puede evolucionar hacia una infección si se maneja mal. Según su profundidad y su extensión corporal, una quemadura puede ser superficial o profunda y provocar una reacción inflamatoria local con enrojecimiento, dolor, irritación o picazón. Si su hijo se ha quemado y usted se encuentra en una de las siguientes situaciones, no hay duda, llame directamente al 112 :
Para evaluar la gravedad de la quemadura, es útil conocer los distintos grados posibles y sus síntomas:
“No juzgue el grado de gravedad de una quemadura según la intensidad del dolor de su hijo. Una quemadura profunda puede doler bastante poco y, al contrario, una superficial puede doler mucho. Por lo tanto, valorar en función del dolor puede inducirle a error.” Como siempre, llame al 112 si observa alguno de los siguientes trastornos:
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Está ante una quemadura de 1er grado (piel roja, típicamente una quemadura solar) o de 2º grado (piel roja + ampollas), poco extensa. Estos son los primeros cuidados que debe aplicar:
En caso de duda o de empeoramiento, o si la quemadura no ha cicatrizado al cabo de una semana, es importante consultar. 
Si su hijo se ha quemado, algunas maniobras podrían empeorar la situación. Es importante:
Atención: los antibióticos no son sistemáticos y solo deben usarse en caso de infección confirmada y con prescripción médica.

Las quemaduras en los niños ocurren con mayor frecuencia en situaciones cotidianas, a veces en solo unos segundos. Sin embargo, una vigilancia constante y unos gestos simples permiten prevenir eficazmente estos accidentes domésticos y proteger a su hijo de los riesgos relacionados con el calor, la electricidad o el sol.
Las quemaduras por líquidos calientes son las más frecuentes. Sea especialmente prudente con:
Conviene saber: si su hijo ingiere un líquido demasiado caliente, es importante enfriar rápidamente sus vías digestivas dándole, sin esperar, un biberón de agua fresca.
Existen numerosos objetos peligrosos que deben guardarse rápidamente después de su uso:
Atención: las quemaduras eléctricas pueden provocar lesiones internas a veces graves y evolutivas. Incluso si su hijo está consciente y parece estar bien, siempre es necesaria una consulta médica y debe realizarse sin demora. Si su hijo sigue en contacto con la corriente, es importante cortar la electricidad en el cuadro eléctrico antes de tocarlo.
Por último, uno de los mejores consejos para evitar el riesgo de quemadura es no exponer a su hijo al sol. Su piel y sus ojos son particularmente frágiles. El factor de protección solar (FPS) de su crema solar debe ser como mínimo de 50 y +.
En resumen, las quemaduras forman parte de los accidentes domésticos más frecuentes en los niños, pero unos buenos reflejos pueden marcar realmente la diferencia. Saber reconocer las situaciones de riesgo, aplicar rápidamente los gestos adecuados y no dudar en consultar en caso de duda permite limitar las complicaciones, aliviar el dolor y favorecer una buena cicatrización. En caso de duda, no dude en pedir consejo a su médico.
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Créditos de las fotos: westend61 | sokorspace | FamilyStock
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.
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