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A los 12 meses, la diversificación alimentaria de tu bebé ya está bien avanzada. Tu hijo ahora puede comer la gran mayoría de los alimentos. ¿Cómo asegurarte de que tenga la alimentación más rica posible y con los ingredientes más variados?
Desde el clásico puré hasta pancakes de fruta y cereales, te compartimos nuestras ideas de recetas para tu bebé de 12 meses.
Los alimentos aportan diferentes beneficios nutricionales. Dado que tu bebé está cada vez más activo, sus necesidades energéticas aumentan. El principal desafío es establecer una alimentación que garantice una buena salud y un crecimiento armonioso para tu hijo, variando los ingredientes lo máximo posible. Para ello, la alimentación de tu bebé debe estar compuesta principalmente por frutas y verduras, alimentos ricos en proteínas, productos lácteos y cereales.
Por ejemplo, puedes variar las fuentes de carbohidratos ofreciéndole arroz, quinoa, lentejas o legumbres secas, que aportan energía y fibra.
Como el sistema inmunitario de tu bebé aún no está completamente desarrollado, debes tener cuidado al darle alimentos que presentan riesgo de intoxicación alimentaria, como los huevos o el pescado crudo (salmón, atún…). También hay que prestar atención a los alimentos que presentan riesgo de atragantamiento, como los frutos secos o las verduras crudas y duras (zanahorias, apio, hinojo…).
Tu bebé tiene necesidades nutricionales específicas, esenciales para su desarrollo. No hay que olvidar que los alimentos se complementan entre sí y que ninguno aporta todos los nutrientes por sí solo. Con recetas variadas y diferentes ingredientes, puedes ayudar a tu bebé a comer de forma sana y equilibrada. Así podrá descubrir diferentes sabores y texturas y afinar sus gustos.
Bueno saberlo: a los 12 meses, tu bebé todavía es demasiado pequeño para cocinar a tu lado. Alrededor de los 18 meses podrá empezar a ayudarte removiendo o trasladando ingredientes. ¡Esto fomentará la colaboración y la creatividad de tu hijo!
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A los 12 meses, la alimentación de tu bebé sigue evolucionando y se estructura progresivamente en cuatro comidas al día: desayuno, almuerzo, merienda y cena.
A los 12 meses, los alimentos sólidos forman cada vez más parte de la vida diaria de tu bebé, aunque la leche materna (o la leche infantil) sigue teniendo un papel importante en su alimentación. Para el desayuno, se recomienda darle entre 210 y 250 ml de leche materna/leche de crecimiento, que puedes acompañar con cereales o un trozo de pan. También puedes añadir una fruta cruda o cocida si observas que todavía tiene hambre.
Para el almuerzo, se recomienda un plato con 2/3 de verduras, 1/3 de alimentos con almidón y 20 g de proteínas. Recuerda añadir 2 cucharaditas de aceite vegetal o una pequeña porción de mantequilla para aportar ácidos grasos esenciales. De postre, puedes darle un producto lácteo o queso y una fruta o una compota.
Atención: la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo (ANSES) recomienda evitar dar queso de leche cruda a los niños pequeños antes de los 5 años. Es preferible elegir queso pasteurizado.
Para la merienda, se recomienda dar a los bebés 150 ml de leche materna/leche de crecimiento o un producto lácteo acompañado de 1 fruta o 1 compota. Un trozo de pan o una galleta puede ofrecerse ocasionalmente.
Atención: los niños tienen naturalmente una fuerte atracción por el sabor dulce desde el nacimiento. Esta preferencia es en parte biológica: el azúcar aporta energía y recuerda al sabor de la leche materna.
Sin embargo, es importante limitar los azúcares añadidos, ya que los niños a menudo ya consumen suficiente a través de los alimentos cotidianos (frutas, leche, cereales, productos procesados). Un exceso puede favorecer las caries, la hiperactividad y, a largo plazo, problemas de salud como el sobrepeso o la diabetes.
Antes de los 3 años, los productos muy azucarados deben consumirse solo de forma ocasional. Después, pueden consumirse con moderación. Lo esencial es instaurar buenos hábitos alimentarios desde temprano, evitando usar el azúcar como recompensa y priorizando una alimentación variada y equilibrada.
La cena de los bebés suele ser más ligera que las demás comidas del día. Por lo general, se recomiendan verduras y alimentos con almidón cocinados con 2 cucharadas de aceite vegetal. De postre, puedes optar por un producto lácteo, una toma de pecho o un biberón de leche materna/leche infantil de aproximadamente 180 ml.
Las proteínas deben dosificarse para no superar los 20 g al día durante el segundo año de vida.

Si te falta inspiración, aquí tienes algunas ideas de recetas para tu bebé de 12 meses:
Para cambiar un poco de los cereales, aquí tienes una receta de deliciosos pancakes:
¿No sabes qué preparar para las comidas? Te proponemos un pastel de carne casero. Para la preparación del puré:
Para la carne picada:
Para preparar los tomates:
Para preparar la masa del crumble:
En resumen, tu bebé de 12 meses descubre una alimentación cada vez más variada mientras sigue consumiendo leche materna o leche de crecimiento. Este período es ideal para que explore nuevos sabores, texturas y combinaciones de alimentos, asegurándote de ofrecerle comidas equilibradas y adaptadas a sus necesidades nutricionales. Frutas, verduras, alimentos con almidón, proteínas y productos lácteos van encontrando progresivamente su lugar en su día a día.
Las recetas simples y caseras suelen ser las mejores para permitirle descubrir los alimentos con suavidad. Pancakes de frutas, pastel de carne o crumble de verduras: estas preparaciones fáciles pueden ayudarle a desarrollar su curiosidad alimentaria mientras comparten momentos deliciosos juntos.
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Crédits photos : edb3_16 | vladdeep
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.
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