¿Cómo reaccionar ante un bebé que lucha por conciliar el sueño?
Tu bebé amamantado llora y pide el pecho con más frecuencia? ¿Notas cambios en su sueño? Puede que se trate de un brote de crecimiento, un período al que los bebés se enfrentan a veces durante su primer año de vida. ¿Qué hacer cuando aparece un brote de crecimiento y cómo ayudar a tu bebé a superarlo?
Brote de crecimiento durante el período de lactancia: hacemos un repaso.
El brote de crecimiento corresponde a un período durante el cual tu bebé necesita mamar con más frecuencia. Hoy en día, se prefiere hablar de “días pico” en lugar de brote de crecimiento, ya que el término no es del todo exacto.
De hecho, el aumento de peso y de estatura no es necesariamente mucho mayor durante este período. En la práctica, el brote de crecimiento debe diferenciarse de los verdaderos estirones de crecimiento que experimentan los niños al crecer.
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Reconocerás fácilmente un brote de crecimiento porque el comportamiento de tu bebé va a cambiar. Tendrás la impresión de que es insaciable, ya que quiere mamar constantemente. A esto se suma un ritmo de sueño alterado y fragmentado, ya que no logra dormirse durante largos períodos. Tu bebé también tenderá a llorar más y a estar más inquieto e irritable. 
Los brotes de crecimiento suelen seguir la regla del 3-6-9: 3, 6 y 9 semanas, y luego 3, 6 y 9 meses. Estas fases son especialmente frecuentes durante los primeros días y meses de vida de tu bebé, un período clave de la lactancia materna exclusiva. Ten en cuenta que se trata solo de una referencia: todos los bebés son diferentes y el tuyo no necesariamente seguirá esta regla. Es imposible predecir con precisión cuándo aparecerán los brotes de crecimiento.
Su duración suele situarse entre 48 y 72 horas.
Estos brotes de crecimiento aparecen cuando tu bebé está a punto de alcanzar una etapa importante (sonrisa, adquisiciones motoras, dentición, etc.). Un cambio significativo en la vida de tu bebé o un período de estrés (mudanza, separación, tipo de cuidado…) también puede provocar la aparición de un brote.
Aunque es menos común, los brotes de crecimiento también pueden reaparecer alrededor del año de edad o entre los 2 y 3 años cuando la lactancia no se ha interrumpido.

Tu producción de leche se basa principalmente en la succión de tu bebé. Cuando mama, los receptores situados alrededor de las areolas se estimulan y envían un mensaje al cerebro. Este libera entonces dos hormonas esenciales para la lactancia:
Además, cuando los alvéolos están llenos, un mecanismo natural llamado factor inhibidor de la lactancia (FIL) ralentiza la producción. Por el contrario, cuando el pecho se vacía bien, este factor desaparece y la producción se reanuda. Así, cuanto más eficazmente mama el bebé, más se estimula la producción de leche.
En resumen, la lactancia funciona según un principio de adaptación: la succión del bebé desencadena y regula la lactancia, permitiendo que el cuerpo produzca la cantidad de leche que corresponde a sus necesidades. Así que durante los días pico, no te preocupes: ¡tu cuerpo se adapta perfectamente!

La mejor manera de afrontar un brote de crecimiento es responder positivamente al aumento de la demanda de tu bebé. Ofrécele el pecho tantas veces como lo desee. Poco a poco volverá a un ritmo más normal. Si notas que está inquieto, no dudes en abrazarlo o mantenerlo piel con piel para tranquilizarlo.
Los períodos de brote de crecimiento suelen ser difíciles. La lactancia materna puede resultar especialmente agotadora, sobre todo cuando necesitas energía y debes luchar contra el cansancio. A continuación, algunas estrategias para gestionar un brote de crecimiento:
Durante un brote de crecimiento, pueden aparecer dolores en los pezones ya que están mucho más solicitados de lo habitual. Recuerda que el dolor nunca es normal y que existen soluciones.
Las grietas son pequeñas fisuras en la piel del pezón. Para favorecer su cicatrización, el primer paso es comprobar que la posición de lactancia sea adecuada. El bebé debe abrir bien la boca para abarcar una gran parte del pezón. Sus labios deben estar bien evertidos hacia afuera y no apretar ni pellizcar el pecho.
Si es necesario, existen pomadas adecuadas para cuidar los pezones. No dudes tampoco en aplicar unas gotas de leche materna para evitar las grietas y utilizar cataplasmas de leche materna para tratarlas.
En cuanto a la congestión mamaria, suele ser menos frecuente porque el bebé mama muy a menudo, pero puede ocurrir. En ese caso, se recomienda aplicar compresas calientes y frías para aliviar (frío entre tomas y calor durante y después).
Además de estas pequeñas estrategias, los profesionales de la salud suelen ofrecer consejos a las madres lactantes para favorecer el aumento de la producción de leche.
Estos consejos se basan principalmente en la conducción de la lactancia, ofreciendo ambos pechos en cada toma y verificando que la succión de tu bebé sea eficaz. Puedes consumir infusiones de lactancia o plantas galactogogas como el fenogreco, pero solo son pequeños complementos que no serán eficaces si la lactancia no es óptima en otros aspectos (duración y frecuencia de las tomas, succión del bebé).
Recuerda que es la frecuencia de las tomas la que ajusta de forma natural tu producción de leche.
Por último, la lactancia no es fácil todos los días. En caso de fatiga física y emocional, es esencial:

Todos los bebés experimentan brotes de crecimiento. Se trata de fases naturales vinculadas al desarrollo del lactante. Mientras que algunos alteran significativamente la vida diaria, otros pueden pasar completamente desapercibidos. Por esta razón, algunos padres creen que su bebé no ha tenido ningún brote de crecimiento. 
Durante el primer mes de vida, que tu bebé pida mamar muy a menudo es normal y útil para estimular el establecimiento de una producción de leche suficiente. Pasado este primer mes, si tu bebé sigue ganando peso adecuadamente y, sobre todo, si sus pañales están bien mojados (al menos 6 a 7 pañales con orina abundante al día), se puede decir que recibe suficiente leche.
Los brotes de crecimiento no son sinónimo de falta de leche. Por lo tanto, tu bebé no necesita suplementos de leche artificial. Aun así, no dudes en probar uno o varios de los consejos compartidos anteriormente para intentar aumentar tu producción de leche o en consultar con tu pediatra o una consultora de lactancia para obtener recomendaciones más personalizadas.
Lamentablemente, ocurre con bastante frecuencia que algunas madres cuestionan la lactancia debido a la falta de información sobre los brotes de crecimiento, incluso llegando a considerar el destete de su bebé. Si tu bebé está bien, sus deposiciones y micciones son normales y no presenta una pérdida de peso importante, ¡no hay motivo para preocuparse!
En resumen, los brotes de crecimiento, o días pico, forman parte integral del desarrollo normal de los bebés amamantados. Son una señal de que tu bebé crece, evoluciona y de que tu cuerpo es capaz de adaptarse a sus necesidades. Ten en cuenta que estas fases son temporales, que no indican una falta de leche y que no estás sola.
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Créditos de las fotos: bnenin | ksenia_she | bearevay | YuriArcursPeopleimages | Prostock-studio | leszekglasner
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.
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