Entre las posibles complicaciones del posparto, la eclampsia posparto ocupa un lugar particular debido a su potencial gravedad. ¿Qué son la preeclampsia y la eclampsia posparto? ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Cuáles son las complicaciones?
La eclampsia posparto: hacemos un repaso.
¿Qué son la preeclampsia y la eclampsia posparto?
La preeclampsia y la eclampsia posparto son complicaciones relacionadas con la hipertensión durante y después del embarazo; estos son sus síntomas.
La preeclampsia
La preeclampsia es una patología del embarazo ya que resulta de una anomalía relacionada con la implantación de la placenta. Se manifiesta por hipertensión arterial asociada a disfunciones de ciertos órganos después de la semana 20 de amenorrea (SA). El diagnóstico de la preeclampsia se realiza por el médico o la matrona a partir de los datos obtenidos de un análisis de sangre y una prueba de orina (para verificar la proteinuria, es decir, la presencia de proteína en la orina). Suele aparecer con mayor frecuencia al final del embarazo. El objetivo es detectar la enfermedad de manera precoz para limitar cualquier complicación materna o fetal.
En Francia, según el Seguro de Salud, la preeclampsia afecta aproximadamente al 2 % de los embarazos y se observa en el 70 % de los casos durante el primer embarazo. Entre estos casos, cerca del 10 % evolucionan hacia una forma grave.
La eclampsia posparto
Una preeclampsia no tratada puede tener varias complicaciones, entre ellas desencadenar una eclampsia. Aunque es poco frecuente, cuando se manifiesta después del parto, se denomina eclampsia posparto. Esta última puede declararse hasta 6 semanas después del parto.
La eclampsia se caracteriza por crisis convulsivas generalizadas que afectan al cerebro de la madre en un contexto de hipertensión gestacional. Esto explica el control constante de la presión arterial en los días posteriores al parto, especialmente durante las primeras 72 horas.
Síntomas de la eclampsia y de la preeclampsia posparto
Los mecanismos de la preeclampsia en el posparto siguen siendo poco conocidos ya que se trata de una enfermedad relacionada con la placenta que normalmente desaparece después del parto, cuando esta es expulsada. Más allá de la presión arterial elevada, los síntomas de la preeclampsia suelen ser:
- dolores de cabeza intensos (cefaleas),
- zumbidos en los oídos (acúfenos),
- alteraciones visuales (puntos negros o “moscas” delante de los ojos llamados fosfenos),
- náuseas y vómitos,
- hinchazón, especialmente en el rostro o las manos (edemas),
- una presión bajo el pecho (dolor intenso situado debajo del pecho, a la altura de los senos, que se extiende horizontalmente).
Si presenta uno o varios de estos síntomas, se recomienda consultar rápidamente con su profesional de la salud. La eclampsia posparto es una urgencia médica que requiere hospitalización inmediata.
¿Quieres saber más? No dudes en descargar la aplicación May, donde encontrarás numerosos recursos para acompañarte y guiarte a lo largo de tu vida como padre o madre primerizo(a).

¿Cuáles son los factores de riesgo de la preeclampsia?
Algunas mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de sufrir preeclampsia. Es especialmente el caso si:
- Ha sufrido previamente hipertensión o eclampsia.
- Padece diabetes.
- Tiene más de 40 años.
- Padece obesidad con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30.
- Está esperando gemelos (embarazo gemelar).
- Ha recurrido a un tratamiento de reproducción médicamente asistida (RMA).
¿Cuáles son las complicaciones asociadas a la preeclampsia y cómo tratarlas?
La preeclampsia requiere un seguimiento obstétrico estrecho. El principal riesgo tras la preeclampsia es la eclampsia, que es una complicación neurológica. Por lo tanto, será vigilada constantemente por su equipo médico. La preeclampsia es problemática porque afecta la circulación de nutrientes en la placenta y puede provocar un retraso del crecimiento intrauterino.
Si la maternidad decide inducir el parto antes de término, pueden administrarse medicamentos al bebé prematuro para estimular su maduración pulmonar, todavía incompleta en ese momento (antes de las 34 SA).
En los casos más graves, especialmente en caso de preeclampsia severa, la madre puede sufrir una hemorragia cerebral e incluso complicaciones a nivel del hígado, los riñones y problemas de coagulación sanguínea. Según varios estudios, las mujeres que padecen preeclampsia durante el embarazo tienen mayor riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca más adelante en su vida.
La preeclampsia es una patología potencialmente peligrosa que requiere una vigilancia reforzada durante todo el embarazo. Sin embargo, en casos poco frecuentes, la preeclampsia puede persistir o evolucionar después del nacimiento y conducir a una eclampsia posparto, definida por la aparición de crisis convulsivas. Por eso una vigilancia atenta de la presión arterial, durante el embarazo pero también después del parto, es esencial. En caso de síntomas sugestivos, es importante consultar rápidamente con una matrona o un/a médico/a para preservar la salud de la madre.
**
Créditos de las fotos: deriabinanatalia
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.