Después de una cesárea, el cuerpo atraviesa numerosos cambios: inmovilización temporal, modificaciones hormonales y ralentización de la circulación sanguínea. Estos factores pueden favorecer la formación de coágulos sanguíneos, que pueden provocar una flebitis. ¿Cuáles son los síntomas que hay que vigilar? ¿Qué medidas adoptar para proteger tu circulación sanguínea y prevenir el riesgo de obstrucción vascular?
Flebitis después de una cesárea: hacemos balance.
Comprender la flebitis después de una cesárea
Para comprender mejor los riesgos de flebitis después de una cesárea, es fundamental definir con precisión qué es una flebitis y por qué una cesárea puede aumentar el riesgo de que aparezca.
¿Qué es una flebitis?
La flebitis se refiere a la inflamación de una vena, generalmente situada en las extremidades inferiores, asociada a la formación de un coágulo sanguíneo. Este coágulo puede provocar una obstrucción parcial o total de la vena, dificultando la circulación sanguínea y exponiendo a complicaciones más graves.
Se distinguen principalmente dos tipos de flebitis:
- La flebitis superficial: afecta a las venas cercanas a la superficie de la piel, a menudo sobre una variz. Se manifiesta por dolor, enrojecimiento y un cordón venoso caliente y endurecido al tacto, generalmente a nivel de la pantorrilla o del muslo.
- Cuando la flebitis es profunda, se habla entonces de trombosis: afecta a venas más profundas y puede pasar desapercibida o provocar síntomas más graves como hinchazón de la extremidad, dolor intenso, calor local e incluso fiebre. Este tipo de flebitis conlleva un mayor riesgo de embolia.
El principal mecanismo de la flebitis se basa en una coagulación sanguínea excesiva, a menudo favorecida por una ralentización de la circulación en las venas, una lesión de la pared venosa o una modificación de los factores de coagulación.
¿Por qué la cesárea aumenta el riesgo de flebitis?
El período que sigue a una cesárea es especialmente propicio para la flebitis por varias razones específicas del posparto:
- La inmovilización prolongada: después de la intervención, el cansancio y el dolor limitan los desplazamientos. Esta falta de movilidad ralentiza la circulación sanguínea en las extremidades inferiores, favoreciendo la formación de coágulos.
- La modificación de la red venosa: el embarazo y la cesárea modifican la presión en las venas y debilitan su pared, lo que puede provocar insuficiencia venosa y la aparición de varices.
- Los factores hormonales: durante el embarazo y justo después del parto, el cuerpo produce más hormonas que favorecen la coagulación sanguínea para limitar las hemorragias. Sin embargo, esto también aumenta el riesgo de flebitis.
A estos factores pueden añadirse otros, como antecedentes personales de flebitis, la toma de determinados medicamentos o la presencia de enfermedades vasculares. Por eso, tras una cesárea, los equipos médicos suelen recomendar medidas preventivas: uso sistemático de medias de compresión, movilización precoz y, en algunos casos, la prescripción de anticoagulantes.
Atención: la cesárea aumenta el riesgo de flebitis, pero esta complicación también puede aparecer después de un parto vaginal. Por ello, se recomienda el uso de medias de compresión en el posparto tras un parto y, por supuesto, consultar ante el menor signo sospechoso.
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Síntomas de la flebitis que hay que vigilar después de una cesárea
El período posparto conlleva un mayor riesgo de formación de coágulos sanguíneos en una vena de las extremidades inferiores, lo que puede tener consecuencias graves para la salud vascular y pulmonar en caso de trombosis venosa o embolia pulmonar. A continuación, te explicamos cómo reconocer los signos de alerta.
Síntomas frecuentes de la flebitis superficial después de una cesárea
La flebitis superficial afecta a las venas cercanas a la superficie de la piel, a menudo sobre varices. Los síntomas suelen ser localizados y no muy graves, pero no deben ignorarse porque pueden evolucionar.
Los signos que hay que identificar son:
- Enrojecimiento a lo largo de una vena, a menudo visible bajo la piel.
- Dolor localizado, que aumenta al tacto o a la presión.
- Sensación de calor o ardor a lo largo del trayecto venoso afectado.
- Zona endurecida a lo largo del cordón venoso.
Con frecuencia, estos síntomas aparecen a nivel de la pantorrilla o del muslo. La zona también puede parecer ligeramente hinchada o tensa. Aunque el riesgo de embolia es menor que en la flebitis profunda, se recomienda consultar para evitar la extensión del coágulo o una alteración de la circulación sanguínea.
Síntomas de una flebitis profunda después de una cesárea
La flebitis profunda (o trombosis venosa profunda) es mucho más grave, ya que el coágulo sanguíneo se forma en una vena profunda, generalmente en la pierna. Puede provocar manifestaciones más marcadas y requiere una atención urgente para limitar el riesgo de embolia pulmonar.
Los síntomas de alerta que hay que vigilar son:
- Hinchazón repentina de una pierna, a veces acompañada de sensación de pesadez.
- Dolor en la pantorrilla, a menudo percibido como un calambre o una tensión persistente, que empeora al caminar o con la presión.
- Calor local, con la pierna que parece más caliente que la otra.
- Enrojecimiento o coloración azulada de la piel.
- A veces, fiebre moderada o sensación general de malestar.
- Dificultad para mover la extremidad inferior debido a la molestia o al dolor.
Estos síntomas pueden aparecer en los días o semanas posteriores a la cesárea, un período en el que la coagulación sanguínea está naturalmente aumentada. El uso de medias de compresión y la movilización precoz se recomiendan de forma sistemática y, si es necesario, la prescripción de anticoagulantes forma parte de las medidas preventivas recomendadas, especialmente en caso de antecedentes o de riesgo vascular particular.
Ante la sospecha de una flebitis profunda, es imprescindible consultar rápidamente. Un diagnóstico precoz mediante un eco-doppler permitirá instaurar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones graves como la embolia pulmonar o la obstrucción de las arterias pulmonares.

Atención y tratamientos de la flebitis después de una cesárea
Después de una cesárea, la aparición de un síntoma de flebitis siempre debe tomarse en serio. A continuación, se detallan los principales tratamientos y consejos para limitar los riesgos y favorecer una buena recuperación.
Flebitis después de una cesárea: tratamientos y seguimiento
La prioridad, en caso de trombosis venosa confirmada, es evitar que el coágulo sanguíneo se desplace hacia las arterias pulmonares. Estas son las soluciones propuestas por los profesionales de la salud:
- Anticoagulantes: estos medicamentos fluidifican la sangre para impedir que el coágulo crezca o migre. La duración del tratamiento varía según la situación, pero a menudo se prescriben durante varias semanas después de la cesárea.
- Compresión elástica: el uso de medias de compresión se recomienda sistemáticamente como complemento. Favorecen el retorno venoso en las extremidades inferiores, limitan la estasis sanguínea y alivian el dolor en la pantorrilla.
- Seguimiento médico: según la gravedad, el seguimiento puede realizarse en el hospital o en el domicilio, con un control estrecho por parte de una matrona o un médico. El seguimiento se centra en la evolución de los síntomas, la tolerancia a los anticoagulantes y la ausencia de signos de agravamiento vascular.
Consejos para limitar el riesgo de flebitis después de una cesárea
La prevención sigue siendo fundamental. A continuación, algunos gestos sencillos para reducir el riesgo de flebitis después de una cesárea:
- Movilización precoz: en cuanto sea posible, empieza a mover las piernas, incluso estando tumbada (flexión y extensión de los pies, movimientos circulares). Si el equipo médico lo autoriza, levántate suavemente y camina con regularidad para reactivar la circulación sanguínea.
- Hidratación óptima: bebe suficiente agua para ayudar a fluidificar la sangre y limitar la formación de coágulos.
- Uso de medias de compresión: previenen la acumulación de sangre en las extremidades inferiores.
En resumen, la flebitis después de una cesárea es una complicación grave. Afortunadamente, reconociendo rápidamente los síntomas y respetando las medidas de prevención, puedes reducir de forma significativa el riesgo de complicaciones.
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Créditos de las fotos: JulieAlexK | Demkat | Sorapop
Este texto ha sido traducido del francés por una inteligencia artificial. La información, los consejos y las fuentes que contiene están conformes con las normas francesas, por lo que pueden no aplicarse a tu situación. Te recomendamos complementar esta lectura accediendo a la aplicación May ESP y consultando a los profesionales de la salud que te acompañan.